Antes de dejarlo sin decir
Querida visita:
Hay palabras que pasan años esperando detrás de los dientes: una disculpa, una confesión, una despedida, el nombre de alguien que ya no está. La Sala existe porque el silencio puede volverse demasiado pesado para cargarlo.
Aquí puedes escribir sin miedo y sin nombre. La carta no necesita respuesta — ni siquiera ser entregada — para ser verdadera. A veces, el valor consiste simplemente en darles a las palabras un lugar fuera de ti.
Cada carta encuentra un lugar, aunque nunca encuentre un destino.
P. D. — El escritorio será tuyo cuando estés listo.
Yo mantendré la vela encendida.



