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Una vida reconstruida · El Atlas

Fragmentos de Historias · vidas ficticias curadas por el Archivo

Una familia, dos lados de una historia

As Duas FardasPortugal1965–19752 fragmentos

Dos uniformes colgados en el mismo armario, jamás mencionados en la misma frase. Una familia dividida por una historia demasiado grande para sus cuartos, contada por lo que se guardó y por lo que se escondió.

  1. 01

    La carta que vivió más que él

    La carta que llegó después del telegrama, Cerdeira · Verano de 1965

    Mi Ermelinda:

    Estoy bien de salud, gracias a Dios, y espero que esta te encuentre a ti y al niño igual. El calor va cediendo; dicen que las lluvias terminaron. No puedo contar dónde estamos, pero lo peor ya pasó.

    Dile a mi madre que las viñas me necesitarán en primavera, y en primavera me tendrá. Vamos a encalar la casa. Le enseñaré las hileras al niño, pequeño y todo — ningún hombre es demasiado pequeño para aprender las viñas.

    Bésalo por mí. Deja la ventana mirando al camino.

    Manuel

  2. 02

    La confesión de la madre

    La confesión de una madre, enviada a Luxemburgo · Otoño de 1975

    Hijo mío:

    Creciste con las cartas de tu padre, las que yo leía en la mesa de la cocina. Fui yo quien las eligió. Hay otras cuatro, selladas en la caja de costura, y en esas cuatro tu padre tiene miedo.

    Escondí esas para que tuvieras un padre hecho de coraje. Estuvo mal, o estuvo bien — ya no lo pregunto. Pero estuviste a nueve días de la guerra, y no dije nada, y ahora ninguna guerra puede llevárselo, así que puedes quedártelo entero.

    Tuvo miedo, y fue. Eso es el coraje. Ábrelas o déjalas selladas — son tuyas ahora, como las viñas.

    Tu madre

Esta vida pasó por lugares reales. Deja una carta tuya cerca de ella.

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